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El estudio, elaborado a partir de datos de 38 aseguradoras que representan el 54,5% de la cuota de mercado en España, muestra también que en los últimos años ha tenido lugar un crecimiento sostenido de los intentos de fraude de pequeño importe (por debajo de los 500€). Así, mientras en 2011 representaban el 29% de los intentos detectados, ya en 2017 respondían a este perfil el 38%, la mayoría en el seguro del automóvil.
Aunque siguen existiendo redes delictivas que simulan siniestros para intentar repartirse cuantiosas indemnizaciones, el incremento de las pequeñas estafas evidencia un aumento de tentativas de fraude individuales no profesionales.
Las compañías participantes en este estudio habían invertido de media 54 € en la investigación de cada fraude (42,40 € en el caso de los seguros de automóviles). Por cada euro invertido, las aseguradoras obtuvieron un retorno medio de 48,10 €.
En coches y motos el intento de engaño más habitual según ICEA es la reclamación desproporcionada (38,5% de los casos), seguido de la ocultación de lesiones o daños preexistentes (19,5%). Otro estudio, en este caso de UNESPA (la patronal del seguro), señalaba que El 67% de los fraudes al seguro son por daños corporales.
El Código Penal castiga estas estafas con penas de prisión que van de los 6 meses a los 8 años y multas de hasta 24 meses. Si la cantidad estafada no supera los 400 €, la multa impuesta no podrá superar los 3 meses. En cualquier caso, conviene no olvidar que el fraude perjudica a la sociedad en su conjunto, ya que las aseguradoras pagan con las primas del resto de clientes.
Fuente: Arpem (España)
